Nombre: pedsarod
Lugar: santo domingo, Dominican Republic

3.1.07

BALAGUER COMO PERSONAJE LITERARIO

Ensayo literario


Por Rafael Peralta Romero

Rafael Peralta Romero, escritor dominicano nacido en Miches. autor de novelas como "Los tres entierros de Dino Bidal" y "Residuos de Sombra", y de otros libros, incluyendo cuentos. Es un reconocido periodista y académico.

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Al recibir el premio Nóbel 2005, el escritor británico Harold Pinter inició su discurso diciendo: "No hay grandes diferencias entre realidad y ficción, ni entre lo verdadero y lo falso. Una cosa no es necesariamente cierta o falsa; puede ser al mismo tiempo verdad y mentira".

Creo que estas palabras caen como lluvia en tierra árida en cuanto a la persona, la vida, la conducta política y moral del doctor Joaquín Balaguer, un hombre que hizo del enigma el soporte de su constitución síquica.

En un diálogo público con Felipe González, expresidente del gobierno español, el novelista Mario Vargas Llosa dijo que Joaquín Balaguer es una de las personas más misteriosas y enigmáticas que ha conocido. El tema de la conversación era la novela "La fiesta del chivo", de tema dominicano, escrita por el autor hispano peruano, y en la que Balaguer interviene como personaje importante.

Por su forma de conducirse, por la actuación durante y después de la tenebrosa Era de Trujillo y hasta por su propio carácter individual, Balaguer sale del molde de persona y alcanza la condición de personaje. No me refiero a su condición de persona notable de la sociedad, sino a esa acepción de la palabra que se refiere a los seres que intervienen en una obra de ficción: novela, teatro, cuento o cine.

El tema de la disertación a la que ustedes han sido invitados se centra en la condición de Balaguer como personaje de ficción, es decir el uso que de él han hecho novelistas y cuentistas para dar sustancia y soporte a sus creaciones literarias. Quizá haya que separar entonces a la persona del personaje y me temo que se trata de una tarea complicada.

Los personajes de la obra de ficción pueden ser hombres, mujeres, niños, cosas, animales y hasta ideas abstractas. Una idea abstracta puede ser el bien, como también el mal. Y resulta que Balaguer es el bien, es el mal, es la verdad, es la mentira y es también el misterio. Entonces, ¿cómo separar estos elementos para realizar una disección del personaje?

Muchas personas, entre ellas algunas con formación intelectual, suelen emplear el término personaje para referirse a gente notable o muy importante. Yo prefiero reservar esa denominación para un ser que resulta de mezclar realidad y fantasía y que en la mayoría de los casos es capaz de sobrevivir a su arquetipo y hasta a su creador.

"El personaje sólo existe dentro de un cuento. No lo veremos nunca por la calle conversando con personas reales". Esto ha dicho Enrique Anderson Imbert. Pero el tratadista argentino ha ido más lejos al afirmar con sobrado énfasis que "Dígase como se dijere, lo cierto es que persona y personaje son incomparables".

Dicho elementalmente, el personaje es el agente que realiza la acción en una obra narrativa o teatral. La perfecta armonía entre el personaje y la acción o los diálogos que lleva a cabo es lo que se llama caracterización.

El buen escritor ha de tener mucho de sicólogo para penetrar en el personaje y escrutar lo más íntimo, peculiar y útil de éste para realizar su trabajo de creación. Los estudiosos de la literatura han señalado a Honorato de Balzac y Fedor Dostoiewski como verdaderos maestros en el arte de bucear en el alma humana y revelar interioridades de la misma, que debe ser propósito de todo hacedor de personajes.

Entonces, ¿hay o no diferencia entre la persona real y la persona sacada de la imaginación, es decir el personaje? La persona real con sus vicios y virtudes, sus fortalezas y debilidades cumple un rol social, vive, se enamora, trabaja, se reproduce y muere. Pero algunos seres humanos asumen comportamientos y peculiaridades tales que se constituyen en modelos de los escritores de obras de ficción.

Y de Joaquín Balaguer ¿qué? Vuelvo al dicho de Harold Pinter: "No hay grandes diferencias entre realidad y ficción, ni entre lo verdadero y lo falso". Balaguer es una caracterización que el narrador literario asume o no asume, pero es un carácter dado por la realidad, que no es inteligente desaprovechar. Sobre todo, esto último, si se toma en cuenta una observación de Pío Baroja.
El novelista y ensayista español apuntó lo siguiente: "…en la novela y en todo arte literario, lo difícil es inventar, más que nada inventar personajes que tengan vida y que nos sean necesarios sentimentalmente para algo…" (Vivaldi, 394)

En cuanto a que si Balaguer es o no personaje, como son las creaciones literarias de ficción, no es invento de quien les habla. Personalidades con mayor rango así lo han considerado. El inquieto intelectual Belarminio Ramírez Morillo, persistente biógrafo del doctor Joaquín Balaguer, ha escrito entre otras obras una biografía para escolares del extinto líder político.

En la introducción de su obra, en la primera línea, él afirma lo siguiente: "A pesar de que Joaquín Balaguer es el personaje que más ha contribuido al desarrollo de la sociedad dominicana, en la educación básica y secundaria no se le está dando un tratamiento acorde con su dimensión histórica". En esa misma obra, publicada en 2006 por Editora Corripio, el autor se refiere al doctor Balaguer al menos tres veces como personaje.

La obra de Ramírez Morillo no es de ficción, sino histórica didáctica, que persigue dejar en los niños del país un concepto claro, de acuerdo a la visión política del autor, sobre la persona y la obra de Joaquín Balaguer, el estadista, el intelectual, el político. Aún así, el joven escritor aporta algunos trazos que contribuyen a configurar a Balaguer como personaje de ficción.

Afirmar que a los 16 años había leído todos los libros de la Sociedad Amantes de la Luz y los de la biblioteca municipal de Santiago puede ser parte de eso. En ese mismo párrafo asegura Ramírez: "Las horas continuas que dedicó a la lectura en las bibliotecas le ayudaron a cultivar su paz interior, puesto que no le sobraba tiempo para preocuparse".

El licenciado Ramírez Morillo no está sólo en esos juicios. Veamos. El doctor Leonel Fernández, que además de Presidente de la República, es un hombre de muchas lecturas y de competente manejo de la palabra, durante un acto celebrado el día primero de septiembre recién pasado, al conmemorar los cien años del nacimiento de Joaquín Balaguer, dijo, según lo reseñó el día siguiente en su primera página el periódico Hoy, que " la figura de Balaguer ha pasado del campo especulativo de la historia a formar parte de la leyenda y la mitología del pueblo dominicano".

La crónica firmada por el periodista Elvis Lima, atribuye al doctor Fernández haber manifestado que "los grandes líderes que ha tenido la historia del mundo y sus respectivos personajes han sido fruto de la controversia, situación de la que no escapa el expresidente Balaguer".

El Presidente Fernández ha hablado de leyenda, que es relación de sucesos que tienen más de maravillosos que de históricos o verdaderos; habló de mitología, conjunto de mitos de un pueblo o una cultura dada y atribuyó al líder reformista la condición de personaje, concepto que hemos venido definiendo y desde luego, el sentido en que lo emplea el doctor Fernández coincide con el nuestro.

Los mitos, señalan los especialistas en retórica, derivaron de narraciones sobre personas reales que por sus hazañas primero fueron admiradas y después divinizadas. Pocos dudarán que el doctor Balaguer está en similar situación. Cinco obispos presidieron los oficios de su funeral. De modo que tenemos un Balaguer mítico y un Balaguer real, ¿dónde comienza y termina uno y dónde comienza y termina el otro?

La gran ventaja que presenta Joaquín Balaguer como personaje literario puede trocarse al mismo tiempo en notable desventaja. Explico por qué. El personaje Balaguer viene dado por la historia, aunque haya pasado a la leyenda, es decir se trata de una materia prima procesada, divinizada, santificada. Desde el punto de vista de que el personaje sale "listo para usarse" es una ventaja, pues representa menor esfuerzo de creación para los autores literarios o guionistas de cine.

Cada autor que involucre al personaje Balaguer en una historia, creará su trama a partir de su experiencia e intereses estéticos, ideológicos o de la índole que fuere, pero el trazado sicológico, la contextura espiritual y hasta su condición física, ya se conocen, todos coincidirán. El personaje no es hechura de nadie, nadie puede reclamarlo, pues se trata de un recurso que pertenece al dominio público.

Desconozco, y creo que pocos manejarán esa información, cuántos novelistas, cuentistas o dramaturgos habrán compuesto obras en las que interviene el personaje Joaquín Balaguer, ya identificado o ya como arquetipo de personajes con otra identidad, pero con el alma y los caracteres del hombre nacido en Navarrete en septiembre de 1906.

En lo inmediato, mi disertación se tornará en un recorrido, tal vez breve, por obras de ocho autores que se han valido de la caracterización de Joaquín Balaguer para edificar alguna de sus creaciones literarias.

Sención
Viriato Sención, con su célebre novela "Los que Falsificaron la firma de Dios", inauguró al exmandatario como personaje. Es el libro en el que Balaguer ocupa mayor espacio en esta función. Lo usa como modelo de su personaje doctor Mario Ramos.

Sención no hizo ningún esfuerzo imaginativo para ocultar la identidad del personaje con la persona. Desde el primer capítulo lo presenta de este modo: "En el centro está Tirano, quien se hace acompañar de un hombre bajito, de carnes fofas, y que con unos ojos fingidamente cansados, observa la escena desde detrás de unos finos espejuelos que le aumentan sus reconocidas cualidades intelectuales".

El nombre Mario Ramos y el singular detalle de que éste tiene una gata como mascota remiten a la conocida figura de la gatita de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano. Se trata de un obvio propósito de presentar al personaje Mario Ramos como un hombre irresponsable.

El libro de Sención fue escogido por el jurado del Premio Nacional de Novela de 1992, pero el personaje principal se le reveló al autor y dictaminó que el premio le fuera denegado. Olvidaron autor y editores que en el mito eso es posible, las figuras mitológicas son dioses y los dioses tornan posible lo imposible.

Gautier
Manuel Salvador Gautier se diferencia radicalmente del estilo y la intención de Viriato Sención en cuanto al tratamiento del personaje Balaguer, según puede apreciarse en la novela Toda la vida, impresa en 1995 por Editora Corripio. Es una obra extensa y muy ceñida a hechos reales. El quinto capítulo refiere hechos ocurridos durante 1973 y las alusiones a Balaguer resultan muy comedidas, quizás neutras.

El Balaguer de Doi Gautier está hecho de formalidades, sin prescindir de los detalles que lo revelan predestinado, de ínfulas caudillistas, laborioso y firmemente apegado a la continuidad en el poder. He aquí una muestra: "Terminó la música, el presidente se retiró, había cumplido su cometido y estaba agotado por todas las actividades del día, aunque un guasón aseguró que volvía al Palacio Nacional a trabajar como todas las noches".

Otra muestra: "Ya se sabía que el presidente Balaguer iba a una nueva reelección, lo proclamó en su último discurso, en el que dijo que su permanencia en el poder era una verdadera necesidad..." Chuchú Serra, el personaje principal de la novela, que no es un héroe, sino un hombre que tiene que convivir con las circunstancias que le han tocado, sirve al autor para afinar la percepción en torno al personaje Balaguer.

Stanley
En 1996 fue Avelino Stanley, consagrado trabajador de la literatura, quien dedicó su libro de cuentos "La máscara del tiempo" a destacar características del personaje Balaguer. En este libro el personaje no tiene nombre, sino que es identificado como el Presidente o Su Excelencia. Aquí también se presentan las características físicas que le atribuye Sención: "El Presidente, con la voz baja como su estatura, con los ojos terriblemente hundidos, le contestó…"

Stanley combina diferentes elementos de la vida del político para confeccionar el personaje: "Todo el cuerpo se le iba como una gelatina, indefectiblemente, hacia cualquier lado". Este autor resulta mordaz y a veces cruel, cuando configura los caracteres de su personaje. Habla de "Limpiarlo y cambiarle el pamper…", se refiere a la longevidad y a la soltería y atribuye a su personaje haber dicho que la Constitución de la República es un simple pedazo de papel.

Peralta Romero

El autor de esta conferencia, que también aspira ser novelista, publicó en 1997 la novela "Residuos de sombra", en la que se plantea la tesis de lo que son los efectos posteriores de una dictadura tras el paso de ésta. Entre los personajes actúa el Presidente Baralt, quien funge de tal bajo el manto del Generalísimo Del Averno. Por su discurso, por su marcada capacidad de ocultar la verdad, algunos lectores han descubierto al doctor Balaguer en este personaje. En esta obra la caracterización del personaje se fundamenta en el estilo de su retórica, y obviamente, que ejerce la presidencia de la República bajo la sombra de un ser superior.

La madre de un prisionero político a quien el presidente Baralt tuvo en sus brazos cuando era niño, acudió al Presidente a pedir autorización para penetrar a las cárceles en busca del mismo, ya que en ninguna se le daba información cierta sobre la situación de su hijo. He aquí lo que respondió el Presidente:

"Usted sabe, señora, que quien le habla no puede ser ajeno a las preocupaciones, por demás loables de una madre que intenta determinar el paradero de su vástago, arrebatado no se sabe por qué fuerzas extrañas y quizás con fines inconfesables…

"...Tenga usted la confianza de que comprendemos que todos los sentimientos que pueda procrear un ser humano, de uno a otro confín del universo, el amor materno se yergue sobre todos los otros porque es el único que no se mancha y el único que resiste todas las pruebas que proporciona las veleidades de la humana naturaleza".

Y siguió diciendo:
"Es obvio, que de vuestro raído espíritu broten emociones que arrastran, cual río revuelto, sedimentos de amargura y pesimismo. Pero es necesario sobreponerse, como Judith frente a Holofernes, temido por muchos varones y vencido por esa valiente hija de Eva que armada de una espada y un inconmensurable cúmulo de optimismo, entregó al pueblo de Israel la cabeza del jefe asirio, otrora ostentoso y presumido frente a diversos ejércitos…"

El Presidente fue interrumpido por un capitán del Ejército, que le indicó por señas que pasara a la oficina del Generalísimo. La señora sacó la conclusión de que "…el doctor Baralt, cuando habla, puede ofrecerle a uno palabras que le nacen del alma… pero esas palabras como que se evaporan y por más que uno quiera atraparlas, se tornan inalcanzables, es semejante a si alguien pretende agarrar el humo".

Vargas Llosa

La magnitud negativa de Trujillo ha germinado con fuerza en el mundo literario. Algunos críticos y comentaristas de la literatura se han quejado repetidamente por la marcada presencia del tirano en la narrativa dominicana. Trujillo ha aparecido abundantemente en obras literarias, pero no se ha agotado el ciclo. Seguirá apareciendo y siempre que ocurra arrastrará consigo a algunos de sus cortesanos.

En la novela "La fiesta del chivo", del peruano español Mario Vargas Llosa, el doctor Joaquín Balaguer es un personaje secundario, pero vaya usted a ver qué personaje. La caracterización se persigue por la descripción de su figura física, su voz, aparente apagamiento y por su condición de hombre escurridizo, inofensivo, culto y obediente, como leal al Generalísimo.

"Balaguer hizo lo que le ordené", dice Trujillo a Johnny Abbes en un diálogo. "Nunca he entendido -dice Trujillo- por qué le tiene desconfianza. Balaguer es el más inofensivo de mis colaboradores. Por eso lo he puesto donde está".

Además de los diálogos, Vargas Llosa describe a Balaguer en variadas acotaciones a través de la novela, que en muchos casos tienen intención caricaturesca más que de retrato físico y moral del personaje. Ningún libro, ni siquiera los destinados al público infantil, contiene más diminutivos que los usados por Vargas Llosa en "La fiesta del chivo" para referirse a Balaguer.

Ejemplos: habla de su "figurita", "ojitos", "vocecita", "fachita entallada y rellenita", sus "manecitas regordetas". Otras expresiones para caracterizar a Balaguer: "Hablaba despacio y con aire profesoral…", "Los ojitos miopes del pequeño doctor Balaguer pestañearon detrás de los gruesos espejuelos…". "El hombrecito hablaba con suavidad bondadosa…". El novelista extranjero apunta detalles que también han resaltado los biógrafos de Balaguer:

Lockward

A diferencia de Vargas Llosa, empedernido detector de particularidades anatómicas de su personaje, además de retratarlo como un hombre taimado y enigmático, Ángel Lockward, quien fuera y tal vez sea todavía, seguidor del Balaguer político y real, ha sacado a relucir otro tipo de características de nuestro personaje para llevarlo a su novela "El buscador de tesoros", publicada en el 2000 por Editorial Norma.

Lockward ofrece una historia extremadamente realista. Con un argumento de la actualidad, bien armado, presenta a Balaguer como personaje secundario, pero que es el motivo central de la trama. Aquí los hechos políticos y financieros son más importantes que las peculiaridades individuales del personaje Joaquín Balaguer.

Este autor ha estructurado una trama interesante a partir de la muerte de un rico banquero panameño dedicado al extraño entretenimiento de captar, por métodos informáticos, fortunas depositadas en bancos. Con ese fin llega a República Dominicana, aquí muere asesinado tras localizar la información relacionada con la fortuna de Balaguer.

A través de algunos personajes, como el capitán Matías, Font Bernard y sus propias observaciones, escritas con un estilo más acorde con el periodismo que con la creación literaria, el narrador saca a relucir actitudes y hechos de Balaguer que lo harán ver como una auténtica ficción, si se le compara con el Balaguer concebido por algunos apologistas.

La presencia en la novela de algunos colaboradores de Balaguer, llamado en un momento "Balaguer y compartes", contribuye a los fines del autor de bocetear la figura del expresidente, como la de un hombre que nunca se sabe lo que realmente piensa. El oficial de la Policía que investiga el crimen contra el banquero visita a Font Bernard tras la pista de un sujeto de nombre Salustiano Soler, criminal por encargo. Font explica al oficial las circunstancias en que conoció al matón de oficio y refiere que se encontró con éste en el antedespacho del doctor Balaguer y cuando se reunió con el Presidente, le advirtió que "ese hombre da muy mala imagen". Vaya a ver qué le respondió el mandatario: "Es verdad, pero resuelve problemas que tú no puedes..." (pág. 108).

Durán
El novelista absorbe la realidad, mientras el hombre común a penas se detiene en los niveles superficiales de ella, el novelista invadido de su oficio penetra las honduras de esa realidad y sustrae hechos, tipologías y situaciones que mayormente no afloran a la vista del sujeto ordinario. Es lo que ocurre con Rafael Darío Durán en su novela "El hombre que no podía morir", publicada en agosto de 2004, con el sello de Editorial Gente.

Como toda novela, ésta narra una sucesión de historias entrelazadas que el autor ha organizado de forma tal que todos los personajes cumplen su rol. Entre ellos destaca el doctor Plácido Peñalba, por su forma atropellante de ejercer el gobierno y la desesperante situación que confronta cuando necesita morir y no puede por haberse tomado un brebaje preparado por un haitiano iletrado.

El doctor Peñalba habla lento y suave, gusta de la poesía, practica sexo con las empleadas domésticas, poco dice, más bien mira con el rabillo del ojo, no le gustan los ruidos fuertes, no soporta que las mujeres lo amen y menos que le hablen de tener hijos, no le gusta que Mirqueya use perfumes fuertes y asombra el temor que infunde a pesar de su voz tenue. El doctor Peñalba sobrevive a la caída de su helicóptero y al intento de traición de dos cercanos colaboradores militares, todo después de tomarse el resguardo que le preparara el haitiano Belisié, por recomendación de Mirqueya, la mulatita de glúteos duros a quien el doctor Peñalba invitaba siempre a su cama.

Reynoso

La lógica de un historiador obliga a recoger los hechos con la frialdad propia de la ciencia, por eso la experiencia personal se reduce a un esquema racional. Pero el sentido artístico "libera la vida en forma de ficción", como ha señalado Enrique Anderson Ymbert. El espíritu creativo permitirá al hombre emplear el lenguaje para construir su mundo o adaptar el mundo que ha conocido de acuerdo a su sensibilidad.

Rafael Menoscal Reynoso ha tomado un trozo de la historia del pueblo dominicano, enmarcado en el último tercio del siglo veinte, un período precisamente revuelto, violento y traumático, debido a la implantación de una política de franca profanación a los derechos individuales y de desembarazado cultivo de la intolerancia y la persecución ideológica.

La atmósfera en que se desenvuelve la trama y las actitudes políticas del personaje identificado como Presidente Regalado representan inexorablemente señas de identidad del doctor Joaquín Balaguer, el real.

Berigüete
He dicho antes que cada autor que involucre al personaje Balaguer en una historia, creará una trama a partir de su experiencia e intereses estéticos, ideológicos o de cualquiera otra índole. Como el hombre es el sujeto de la historia lo será, en consecuencia, de la narración literaria, por cuanto ésta se alimenta de la realidad. De ahí que el Balaguer mítico guardará siempre el vínculo indisoluble con el Balaguer real.

Marino Berigüete, autor de la novela "El plan Trujillo", publicada en el presente año, al igual que la de su correligionario Angel Locward por la Editorial Norma, se distancia radicalmente de éste en la forma como se refiere al desaparecido líder. Balaguer es tratado por su propio nombre y actúa, como actor de reparto, bajo la égida de la Era de Trujillo, la figura central de la novela.

En la obra de Berigüete la caracterización del personaje se aparta de las incisiones de Sención y Locward, de los apocamientos de Vargas Llosa y de la imparcialidad de Gautier. Desde el principio de la obra hasta el final este autor procura resaltar las cualidades positivas de Balaguer, las que quiere destacar Ramírez Morillo, el biógrafo.

Para Berigüete, Balaguer es sobre todo inteligente, fiel a su jefe, humilde, astuto, sabio, cauto, perspicaz, sincero, agudo en sus jucios y desde luego, un dios y un enigma. "Sentado, siempre con las rodillas unidas, con ese gesto de escolar, Balaguer resultaba, una vez más un enigma, un ser lleno de silencios, de espacios incomprensibles, incluso para él, el Benefactor".

El narrador pone a Balaguer a responder de este modo: "Jefe, usted siempre dirigirá los destinos de este país. Usted lo sabe". Luego será Ramfis, casi al final de la historia, ajusticiado ya el tirano, quien en diálogo con Abbes, exprese que "Balaguer es el único con la sabiduría y la luz larga para que este país no regrese a la miseria ni caiga en manos de los comunistas".

Hasta aquí el recorrido por las obras de los autores que de acuerdo a mi modesto alcance, se han valido del personaje Joaquín Balaguer. Antes de entrar en las conclusiones quiero hacer notar que de abril hasta agosto del presente año se dictaron en nuestro país cinco conferencias magistrales acerca de las diferentes áreas de actividades públicas del prominente ciudadano Joaquín Balaguer Ricardo, todas organizadas por la fundación que lleva su nombre y destinadas a ahondar en el conocimiento de la personalidad de este hombre controversial.

En lo que han coincidido los narradores citados en esta disertacion es en que Balaguer es un gran enigma, una encrucijada. A propósito de ello se me ocurre rememorar la reflexiòn de Julián Marías, en el prólogo del libro Meditaciones del Quijote, de su maestro José Ortega y Gasset. Dice el filósofo:

"El Quijote representa para Ortega la clave de la realidad española, tan problemática, tan contradictoria, el problema de su destino. Al ocuparse del libro de Cervartes lo que hace es concentrar en él la magna pregunta: Dios mío, ¿qué es España?"

Al reflexionar sobre la figura de Joaquín Balaguer, el mítico como el real, y ver lo que de él escriben, por ejemplo Guido Riggio Pou o Joaquín Ricardo; Hamlet Hermann o Rafael Tomás Hernández; Fidelio Despradel o Ramón Font Bernard; Carmen Imbert Brugal o Fernando Infante, es para que cualquiera se pregunte: Dios mío, ¿quién es Joaquín Balaguer?

Fragmento de la conferencia pronunciada el 10 de octubre de 2006 en el auditdorio de la Fundación Corripio, Santo Domingo, República Dominicana.

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Animamos a nuestros lectores a que opinen sobre este artículo y comenten su valoración del mismo. Muchas gracias.

3 Comments:

Blogger Ninoska Mermoud said...

El autor ha eliminado esta entrada.

3:34 PM  
Blogger Ninoska Mermoud said...

Hoy está de moda en Dominicana, más que nunca antes, el bien remunerado oficio de "embaucador". Los embaucadores son los tergiversadores populares de la realidad que buscan predisponer a las masas y engañarles con sofismas, verdades a medias e informaciones maquilladas. El embaucador no es sólo un cínico, es un mercenario, quien se vende como Judas al mejor postor por algún platillo de lentejas. En ello cabe, vender su conciencia, valores y conspirar contra los otros.

Balaguer fue un fascista. Punto.
Un Pinochet, pero con maquiavelismo superior porque buscaba aparentar ser honesto, piadoso y humano, mientras tras bastidores, daba órdenes, tomaba medidas para eliminar todo quien se opusiese a su visión absoluta del poder. El maquiavelico Balaguer se mantuvo alrededor de 60 años en el poder preservando la burguesía herdedada del trujillismo. Su actitud camaleónica y su "charming" personalidad rememora a los personajes de la Real Politik, "Ese "metahombre" (Piscitelli, 1998: 85), ese hombre más allá del hombre".(2) O como algunos creyentes religiosos pintan a Lucifer: Un rostro hermoso, tan hermosamente encantador que da miedo.

Que la editora Corripio intente ahora seguir con el engrandecimiento histórico, iniciado por el descaro de Vargas Llosa, es concebible, pues de la abundancia del corazón, habla la boca. Que los medios de prensa y la inteligencia dominicana se mantenga callada, es entendible: pueden ser asesinados en caso de que intenten denunciar dicha ignominia o bien, siempre han estado en la nómina de esos embaucadores a sueldo.

4:39 PM  
Blogger Diego Vidal said...

el verdadero gran embaucador es enrique anderson imbert, gracias por el recuerdo de esta gran maestre

12:07 PM  

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