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18.1.07

Insularismo, literatura y cubanidad en la poética de José Lezama Lima

Por José Manuel González Álvarez
Universidad de Salamanca

José Manuel González (Salamanca, España, 1977) es Doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca con una Tesis Doctoral titulada "Autoficción, hibridismo genérico y modalidades en la escritura de Ricardo Piglia (1975-2005)". Ha publicado una veintena de artículos en revistas especializadas de España, Italia, Alemania, Francia y EEUU sobre autores hispanoamericanos como Sarmiento, Borges, Piglia, Salvador Garmendia o Virgilio Piñera. En la actualidad imparte docencia de Teatro Hispanoamericano Contemporáneo en la Maestría de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Salamanca y prepara la publicación de su tesis doctoral.

José Lezama Lima

La novela Paradiso nos ofrece, en su capítulo segundo, la fundación mítica de un espacio, el de Cuba, rescatado de la temporalidad. En la poética de José Lezama Lima la imagen está investida de una facultad demiúrgica por cuanto inquiere realidades nuevas y las erige, verificando la "ocupación de lo perdido". Esta idea de ocupar lo perdido se nos antoja fundamental porque delata la creencia en la imagen como algo necesario que viene a cubrir un vacío, a nominar y a definir. En este sentido, los vectores Insularismo-Literatura-Cubanidad aparecen ante nosotros como un perfecto trinomio marcado por un primer rasgo común: el de la búsqueda.

En efecto, la noción de literatura defendida por Lezama Lima comprende varias fases -la metáfora, la vivencia oblicua, el mito- encaminadas a una suerte de descubrimiento: la aprehensión de la "sustancia poética". Este carácter inquisitivo lo encontramos también en el concepto de insularismo que nuestro autor acuña ya en el Coloquio con Juan Ramón Jiménez (1937)1, donde aclara que la conformación de una sensibilidad insular supone para Cuba un modo de presentarse ante el mundo. Nótese que Lezama cataloga rápidamente al insularismo como mito, esto es, como algo que no sólo debe forjar sino también esencializar, de manera que la imbricación no puede ser más nítida; el insularismo, en tanto mito, es procesado por el aparato metafórico de Lezama, todo ello a fin de captar la verdadera esencia de la cubanidad.

Otro de los ingredientes cohesionadores es sin duda el de la expansión. Además del afán de búsqueda, hemos de subrayar que la poética lezamiana, entendida como poiesis en su sentido etimológico, aspira al desentrañamiento de las cosas, a ir conquistando ese "espacio hechizado" mediante analogías cognoscitivas y, en definitiva, a crear esclarecedoras redes de imágenes; vocación, pues, expansiva y sublimatoria, como muestra el propio Lezama al definir la poesía como "sustancia devoradora de la realidad".

También en la teoría del insularismo se aprecia la vocación de apertura mencionada. Frente a las opiniones de Juan Ramón Jiménez o Antonio Pedreira en Puerto Rico -que vincula la teoría a un localismo estéril- Lezama Lima contempla la sensibilidad insular como un "mirar a la lontanaza" 2, nivelando así la definición de cubanidad con una proyección universalista. Es ahora la idea de trascendentalismo la que viene a unificar los tres términos que nos ocupan.

En la reseña "La Cuba secreta"3 María Zambrano, tan impregnada de la impronta intelectual y léxica de Lezama, percibe claramente la fusión que pretendemos explicar: "...sentí a Cuba poéticamente, no como cualidad sino como substancia misma. Cuba: substancia poética visible ya..." 4, de donde se colige que el mito del insularismo operaría como punto de partida, la maquinaria metafórica de Lezama obtendría la sustancia poética a través de la imagen mitificadora y Cuba sería el escenario sobre el que volcar la "cantidad hechizada" resultante.

Presenta la poética de Lezama un tercer elemento crucial 5, igualmente extensible a la tríada de términos que dan título a nuestra reflexión : se trata de la teleología, concepto que permea su textualidad y que estaría ligado a una suerte de predestinación o fin último al que tiende la literatura. Ya se ha comentado la pretensión lezamiana de "ocupar lo perdido", de inquirir realidades desconocidas. Es María Zambrano nuevamente quien nos proporciona una definición certera a propósito de la poiesis: "...la captación es un adentramiento, penetración en lo todavía informe"6. Tras estas palabras subyace un cierto mesianismo 7 apreciable en el autor de Paradiso, que parece haber sido llamado a establecer una "teleología insular" 8 no fijada hasta el momento y que reporte la salvación de Cuba.

Acaso la expresión más palmaria de esta hipertelia la hallemos en la revisión que hace Lezama Lima de un pasado a su juicio sombrío que no ha legado ningún punto de apoyo válido para determinar definitivamente la identidad cubana; así, abomina de la poesía negrista -clave de la cubanidad para Juan Marinello- por su carácter más disociativo que representativo. Ante este vacío, nuestro autor habla reiteradamente de instaurar una "tradición por futuridad" basada precisamente en la sensibilidad insular. Al romper con el "fatalismo generacional" Lezama se nos revela como el gran ideador de una nueva dimensión ontológica para la isla.

Abríamos estas líneas con la mención a la novela Paradiso, magistral plasmación no sólo de la poética de Lezama sino también de la magnífica cohesión interna que mantienen los elementos anteriormente desgranados. Los dos primeros capítulos muestran el verbo expansivo, el hechizo, el ritualismo, una paulatina inquisición y la teleología encarnada en la persona de José Cemí, todo ello aderezado con ese componente mistérico que tanto habría de incidir en la poética de Orígenes. En última instancia, asistimos a la mitificación de la Cuba prerrevolucionaria por mediación de la poiesis, quedando fijado, definitivamente, el mito del insularismo.

Notas:
[1] En Juan Ramón Jiménez en Cuba, prólogo y notas de Cintio Vitier, La Habana, Arte y Literatura, 1981, p.155-168.
[2] "Coloquio con Juan Ramón Jiménez", ed. cit. p.165.
[3] "La Cuba secreta", en La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, La Habana, 1986, pp.11-15.
[4] Ibid. p.12.
[5] Cintio Vitier juzga la noción de teleología insular como auténtica "flecha directriz de Orígenes", en Lo cubano en la poesía , La Habana, Instituto del Libro, 1970.
[6] "La Cuba secreta", loc.cit. p.14.
[7] En su trabajo Lo cubano en la poesía. Cintio Vitier apunta respecto a Lezama que "hubo siempre en él una vocación de constructor, de fundador, una apetencia de coralidad...", loc. cit. p.437.
[8] En el Coloquio con Juan Ramón Jiménez queda patente la visión teleológica al afirmar Lezama la necesidad de "integrar el mito que nos falta", loc. cit. p.65.
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